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Crítica de Daniel Arenas




PILAR ARRANZ, la voluntad interior

Pilar Arranz pinta sencillamente por el placer que le produce pintar y pinta exactamente eso, lo que le apetece, esto hace que su estilo de pintura sea un tanto ecléctico. Combina ideas, estilos, colores, tendencias y apetencias de un momento determinado, así, lo mismo pinta bodegones que paisajes urbanos o naturales, también se atreve representando, con magistral realismo, escenas figurativas.

En la muestra que la artista inauguró el pasado 29 de abril en la Sala Aires de Córdoba observamos que para Pilar es secundario reparar en la identidad exacta de lo proyectado. Los gruesos trazos y texturas de color nos recuerdan a las obras impresionistas tardías de Pollock o de Monet.
Maneja la pintura de manera libre y suelta, sin tratar de ocultar sus pinceladas fragmentadas, y la luz se va convirtiendo en el gran factor unificador de la figura y el paisaje. Está claro que para la pintora madrileña es importante plasmar la luz, el instante.
Su pintura no plantea implícito un compromiso social determinado, la voluntad que ejerce su arte es una voluntad interior, manantial de formas y colores vivos que brotan del subconsciente en un alarde de gestualidad estilística y densidad cromática, representando objetivamente temas de la naturaleza más cercana y con la identidad que le confiere su propia emoción y expresión artística.
Daniel Arenas Rodríguez
Director de MACAM
Crítico de arte